miércoles, 24 de diciembre de 2014

Asu Mare llegó a Netflix


Confirmando su gran éxito, la película peruana Asu Mare ha aparecido como parte de la programación de la cadena de televisión online Netflix.

Ya se ha anunciado una segunda parte de esta comedia, centrada esta vez en los intentos de Carlos Alcántara por conquistar a quien finalmente será su esposa, personaje interpretado por Emilia Drago. Hay expectativa por esta segunda entrega, esperamos que logre igualar el éxito de su predecesora.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos


El Hobbit, la batalla de los cinco ejércitos (The Hobbit: The Battle of the Five Armies, 2014) cierra no una trilogía, sino la ambiciosa idea de integrar una saga fílmica de seis largometrajes. Es viendo esta cinta como parte de dicho conjunto que adquiere su valor, pues de forma independiente es la menor de las seis películas en términos narrativos y fílmicos.
Esto se debe a que se ha forzado una historia que no tenía más que contar: en esta tercera parte la acción inicia de inmediato y su resolución abarca casi dos tercios de la cinta. Todo se precipita en un final en donde incluso se pierde el carácter épico y los elementos de aventura de las anteriores.

Aunque eso nos permite olvidar los excesos de Jackson por querer contarlo todo, de otro lado se aleja de los personajes centrales, de los dilemas de Thorin (Richard Armitage) y el carisma de Bilbo (Martin Freeman). Aquí vemos a los protagonistas desde lejos, pues la acción se impone por encima de sus tribulaciones. Y es en parte esa desconexión lo que resta dramatismo y emotividad a los momentos culminantes. Peter Jackson se equivoca cuando pretende hacer de la acción el centro de una saga que se sostuvo por su historia y lo entrañable de sus personajes. 

Si algo confabula en contra es haber convertido El Hobbit en tres películas (con dos hubiese sido suficiente), lo que se nota más con el protagonismo excesivo de Bard (Luke Evans) y los habitantes del poblado en el ánimo de añadir más sucesos. Lo mismo ocurre en La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013), pero en esta tercera parte se da a expensas de Bilbo, Thorin y compañía, así como del resto de subtramas (la de Gandalf y Sauron; la de Legolas convertido en héroe de acción y al que se le añade a la fuerza una  "drama" personal con un par de diálogos). Peor aún es la presencia de Alfrid (Ryan Gage), personaje bufonesco e irrelevante (un recurso ausente en las películas anteriores). Es tal el carácter innecesario de buena parte de las escenas de Bard, su familia y los extras del poblado (salvo al inicio con el ataque de Smaug) que Jackson se olvida de él sin mayor explicación al final de la cinta

¿Lo bueno? El cierre de una saga fílmica por encima del promedio habitual de la cartelera comercial. A Peter Jackson hay que agradecerle el haber llevado al cine la obra literaria de Tolkien en una saga fílmica cuidadosa en su puesta en escena, en la caracterización de los personajes, en el acertado uso de los efectos especiales. En haber dado nueva vida al género de fantasía al punto de que ninguna propuesta surgida después ha lograda superarla.
Desde el aspecto visual, si algo dominan Jackson y su equipo es componer momentos de acción, aunque exagera hasta la caricatura en un par de escenas con las habilidades de Legolas (Orlando Bloom). Vale la pena ver al dragón Smaug al inicio de la cinta y el enfrentamiento de los ejércitos (aunque algo difuso y desordenado en su desarrollo) y la lucha entre Thorin y Azog (Manu Bennett).

A pesar de todos los aspectos que podríamos criticar de Jackson en sus limitaciones fílmicas –con capacidad para las escenas de acción y un gusto por lo épico acertado frente a un lenguaje visual limitado, repetitivo y con vacíos narrativos– el resultado final (del conjunto de la saga) es positivo.

Jackson puede quedar satisfecho con lo hecho. Es hora de decirle adiós al buen Bilbo, a Frodo y a todos los demás. En un mercado fílmico en que todo se pervierte, se reutiliza y se empobrece con innumerables continuaciones, versiones, recapitulaciones y reinvenciones que no aportan nada nuevo, la saga de Peter Jackson con El Señor de los Anillos y El Hobbit puede quedar como un hito en el género fantástico. Es hora de cerrar el libro de esta historia y mirar satisfechos el camino recorrido como espectadores, pues siempre habrá otros linderos que descubrir. “Roads go ever ever on” , J. R. R. Tolkien.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuestro tercer aniversario

Y así, casi sin querer, llegó nuestro tercer cumpleaños.

Ha sido un año de muchos cambios para nosotros, cambios positivos, cambios que nos llenan de emoción, pero cambios al fin y al cabo.

En este tercer año queremos agradecer a quienes nos han seguido y nos siguen. Estamos seguros que este será un gran año en el que seguiremos compartiendo con ustedes nuestras opiniones, dudas, esperanzas, desagrados y más, en resumen, seguiremos compartiendo con ustedes nuestra opinión de todo aquello que nos gusta.

Esperamos tenerlos junto a nosotros en esta aventura que continua.

Sean bienvenidos al cuarto año del Club Noctámbulo.

Y recuerden nuestra página en facebook: https://www.facebook.com/ClubNoctambulo

P.D.: Fatman me hizo un reto y lo he cumplido, pero cálmense no verán una foto suya desnudo (seguro que perderíamos a todos nuestros seguidores si eso sucede) pero estén seguros que pronto verán uno de sus post.

jueves, 12 de junio de 2014

Maléfica y el oficio de Disney

Una historia atractiva pero de lenguaje visual modesto.
“Maléfica” (Maleficent,  2014) es una película que se sostiene en el atractivo de los cuentos de fantasía y en el carácter revisionista de la cinta animada de 1959, “La bella durmiente” (Sleeping Beauty).

No obstante, aunque muestra un poco más de oficio en su desarrollo, la cinta replica los mismos recursos visuales empleados una y otra vez por otros largometrajes similares. Incluso por momentos los efectos especiales no son lo que se podría esperar de una cinta de Disney.

Los personajes son planos, convencionales y sin matices.
Es claro que el debutante director Robert Stromberg se esmera en recrear con aplicación –como siguiendo un manual de cómo hacer una cinta de fantasía– lo que le dicta el guion, pero sin vuelo ni creatividad alguna. Disney al parecer optó por la experiencia de Stromberg en el área de efectos especiales, antes que por un director experimentado y más atrevido, tal vez para asegurarse el control creativo.

¿Dónde está el atractivo de esta película entonces? En la historia que nos cuenta y en el personaje de Maléfica.  Disney, hay que reconocerlo, tiene el mérito de haberle dado un giro interesante a la historia de “La bella durmiente” y en convertir al personaje de la malvada hada en un protagonista que se conecta y conmueve al público. Es en los momentos en que la historia se aleja del relato original que la cinta adquiere matices, interés y emoción, al igual que el personaje de Maléfica.

Lo más bajo: efectos y puesta en escena ya vistos.
Angelina Jolie (Maléfica) es una actriz habitual en cintas de acción y personajes de carácter intrépido; pero tiene un registro mucho más intenso cuando se trata de transmitir emociones a través de su rostro. Nadie como ella para lucir en su faz el dolor o la furia contenidos, la frialdad seductora, la malicia traviesa, la vulnerabilidad o la soledad. Tiene en ella una altivez y  una prestancia en sus facciones que le permiten componer emociones solo con un gesto o una mirada.  Y cuando el guion de esta cinta de Disney se lo permite, logra enriquecer un personaje que en realidad está formado por detalles y elementos exteriores.

Una de las pocas secuencias con cierto gusto visual.
Y es que estamos ante una historia atractiva pero trasladada a la pantalla de manera convencional. 
Es cierto que hay sucesos que son parte obligada de la trama, pero un director con una mayor sensibilidad visual hubiese podido regalarnos una propuesta que hiciera justicia al relato y al personaje del hada malvada.
Sello Disney: las tres hadas aportan el humor.


Disney apuesta a lo que sabe bien: usar personajes secundarios que aportan momentos de humor o que se convierten en testigos de los hechos para direccionar las emociones del espectador; así como elevar la intensidad del relato conforme se acerca el final para resolverlo de la forma que siempre lo hace.

Jolie y un personaje que merecía una cinta más ambiciosa.
Salvo Malefica y el personaje de la bella durmiente, Aurora, interpretado por Elle Fanning (una joven actriz que siempre transmite naturalidad), el resto de protagonistas son planos y sin mayores matices. Apenas tal vez las tres hadas y el personaje del cuervo Diaval (Sam Riley) tienen un poco más de relevancia por cumplir las funciones que mencionamos en el párrafo anterior.

Sin embargo, es el potencial de Malefica como historia y personaje, lo que le basta a esta cinta para conmover al público con un mensaje que toca las fibras básicas del espectador.

Y es esa sensación que nos deja la historia del hada malvada la que nos hace lamentar que esta cinta no replique esa misma complejidad en sus imágenes. Disney nos regala un bonito cuento. Eso es todo.



miércoles, 4 de junio de 2014

X-Men: el pasado tal vez fue mejor

Regresan los X-Men en una cinta aceptable pero con mayores recursos visuales. 

Con 92% de críticas positivas en Rotten Tomatoes (www.rottentomatoes.com) y el favor de un público ávido de cintas de superhéroes, tal vez sea atrevido señalar que X-Men: Days of future past (2014) de Bryan Singer es correcta en dirección, algo irregular en su desarrollo, pero nada del otro mundo. Suena a poco, pero es lo que podemos decir. 

No es una cinta espectacular ni novedosa pero entretiene.
Hay quienes celebran la trama, la intensidad dramática, el regreso de Singer a una franquicia que muchos consideran nunca debió dejar. Es cierto que la cinta se enlaza con X-Men: First Class (2011) y con toda la saga (X-Men, X-Men 2 y X-Men: The Last Stand), además tiene un final que permite el reinicio de la franquicia. Pero es probable que X-Men (2000) y X-Men 2 (2003) más simples en historia y modestas visualmente sean superiores, sobre todo la segunda parte. Eso sí, "X-Men: Days of future past" pretende ser más ambiciosa.

La acción en el futuro es efectista y poco original.
Puestos a comparar, X-Men: Days of future past está más cerca de X-Men: First Class que de X-Men y X-Men 2. La historia está por encima del lucimiento de los protagonistas, salvo en el caso de Quicksilver (Evan Peters): la secuencia del rescate es lo más entretenido de toda la cinta. Además, la película une ambos repartos, explota la confrontación entre Charles Xavier (James McAvoy) y Magneto (Michael Fassbender) iniciada en X-Men: First Class, y retoma detalles como el estilo de pelea de Mystique (Jennifer Lawrence) vistos desde X-Men.

A Bryan Singer le basta con sus recursos como director y una historia aceptable para superar mamotretos como Iron Man 3 (2013) y Thor: The Dark World (2013). Tal vez el mayor mérito es que a pesar de las varias cintas y el cambio de directores, los protagonistas mantienen su esencia y sus motivaciones. Además, Singer es un buen director de actores, cuida la caracterización de sus personajes, los mima, tomo su tiempo para recrearlos e incluso los celebra.

Quicksilver en acción: la mejor secuencia de toda la cinta. 
¿Dónde están los reparos? No estamos ante una gran historia ni ante una película espectacular. El juego con los saltos de tiempo permite generar tensión y dramatismo, sobre todo en los últimos minutos; pero hay algo de acartonado y poco original en la puesta en escena (del futuro).

La trama central se desarrolla en el pasado con los protagonistas de X-Men: First Class y teniendo a Wolverine como nexo con la saga original. Son las escenas del pasado las de mayor interés; mientras que el futuro luce poco convincente: los enfrentamientos entre mutantes y centinelas, y la inclusión de personajes como Bishop, Warpath, Blink o Coloso están allí solo para emocionar a los fans y justificar un poco más de acción.

No veremos a los X-Men en todo su poder y esplendor: lo que se tiene es una historia menor, una de tantas, esmerada eso sí en unir elementos de toda la saga. Sin duda, para los fans y seguidores acérrimos de X-Men, todos ello incrementa el valor de este largometraje.

Los caracteres del futuro son flojos y sin mayor complejidad.
El inicio de la cinta nos habla de una gran hecatombe entre mutantes, seres humanos y centinelas. Numerosas películas de acción y fantasía replican el mismo recurso: hacen referencia a grandes hechos y sucesos trascendentales en los primeros minutos, solo para decirnos que, lo que viene, es una historia menor.

Singer prefiere la interacción y la tensión de los personajes. Pero si de acción se trata, tal vez lo mejor es la pelea de Wolverine y Lady Deathstrikela (Kelly Hu) en X-Men 2. En X-Men: Days of future past la espectacularidad se plasma en escenas estilizadas en cámara lenta antes que en vertiginosas secuencias o imágenes imponentes.

Mystique se convierte en uno de los personajes centrales.
Lo que viene es X-Men: Apocalypse (2016) y con ello la promesa de una cinta que finalmente mostrará a los X-Men en todo su poder. La pregunta es si realmente los X-Men podrán librarse del estilo contenido que hasta ahora han mostrado. En lo personal: lo mejor de X-Men ya se vio en las dos primeras cintas, al menos como propuesta cinematográfica y en su aporte al género de superhéroes. En su momento, X-Men: First Class fue una inteligente forma de ampliar las opciones de la franquicia, pero tan sobria que olvidó recrear la espectacularidad de los comics. Y eso también le sucede a X-Men: Days of future past.

Los X-Men merecen una propuesta visual tal vez más cercana a la potencia gráfica de Zack Snyder (300, Watchmen, Sucker Punch, Man of Steel); al menos en la acción. Vamos, los X-Men son tipos que pueden destruir medio mundo y acaso un mundo entero. Para complots, conspiraciones y mensajes moralistas, basta con el Capitán América.

¿Veremos alguna vez a los X-Men en todo su esplendor y poder?









lunes, 5 de mayo de 2014

A los 40: la comedia hecha taquilla

No es una comedia hilarante, pero el público disfruta la cinta.
“A los 40” de Bruno Ascenzo es una comedia que está más cerca del estilo de las teleseries locales que de la comedia cinematográfica. Katia Condos, Gianella Neyra, Wendy Ramos, Sofía Rocha y Johanna San Miguel componen un grupo de mujeres que se vuelve a ver en un reencuentro escolar. El título hace referencia a la edad promedio de este grupo y a las inquietudes que cada una tiene sobre lo que son y su futuro. La presencia de otros personajes interpretados por Carlos Alcántara, Carlos Carlín y Andrés Wiese, entre varios, matiza el elenco protagónico y añade pequeñas historias anexas.

La comedia se sostiene en los diálogos y las ocurrencias de los personajes antes que en la historia misma. En ese sentido, algunos caen en la caricatura que, aunque el público celebra, limita tanto al personaje como la complejidad de la trama. No es una comedia hilarante, pero de lo que pudimos comprobar durante la proyección, el público la disfruta. 

Caricatura (W. Ramos)  y naturalidad (G. Velázques).
Estamos frente a los recursos habituales de la parodia y la comedia del diálogo que identifica sobre todo a un grupo de intérpretes (desde Pataclaun en adelante). Sin embargo, son los actores de otro perfil, como Sofía Rocha, Gabriela Velázquez, Andrés Wiese y Stefano Salvini, quienes componen personajes más convincentes. Habría sido interesante ver hacia dónde hubiese ido la cinta con caracterizaciones de este tipo y un guion más elaborado. Gianella Neyra como Sofía tiene un registro especial, tal vez demasiado intenso para el conjunto del grupo.


Alcántara aporta los mayores momentos cómicos.
Es el reparto del recordado Pataclaun y sus recursos cómicos el que aporta la mayoría de los momentos que generan la risa del público. No obstante, el personaje de Johanna San Miguel está más cerca de la parodia y la exageración. Carlos Carlín y Wendy Ramos se limitan a la caricatura plana de los extravagantes Lourdes Flores y Eddy Montalvo, respectivamente, a pesar de los intentos de Ramos por darle matices a su actuación. No hay similitud con geniales personajes que podían componer un Peter Sellers, Woody Allen o Bill Murray. Ni los efectismos de un Mike Myers o la escuela de Saturday Night Live. Carlos Alcántara, como la pareja de Francesca Silva (Katia Condos), es el ex Pataclaun que mejor sale parado al componer al tipo común pero gracioso. Además, un recurso del guion le permite hacer lo que mejor sabe (gestos, malabares y ocurrencias) para alegría de sus incondicionales.

Parodia, diálogos y personajes de comedia televisiva. 
La confrontación entre los personajes de Gianella Neyra y Sofía Rocha quiebra el tono de comedia, y aunque no es original, se resuelve de forma más inteligente que el dilema entre Julia Dueñas (Johanna San Miguel) y su hija Melissa (Lali Espósito), que es más un recurso lleno de clichés.

“A los 40” es una comedia modesta en guion e interpretaciones. Una mixtura entre la comedia televisiva y los recursos del teatro cómico local. Pero eso le basta para dejar contento al público y asegurar un éxito en taquilla.


Madre e hija: conflicto y diálogos llenos de clichés. 
Se nos viene a la mente "Death at a funeral" (2007) de Frank Oz, una buena comedia que gira en torno a una reunión familiar con personajes en situaciones, gags e inesperados giros. También aquí los protagonistas resuelven temas pendientes. Pero la cinta de Frank Oz se sostiene sobre la historia misma y no fuerza el chiste fácil. Curiosamente, uno de los protagonistas se comporta de manera absurda por una situación ajena a él (igual que el personaje de Alcántara). Habrá que esperar y ver si este boom del cine comercial permite el desarrollo de propuestas locales más elaboradas y ambiciosas. 


viernes, 2 de mayo de 2014

El diablo que nunca estuvo

"La cara del diablo": replica los recursos del género sin éxito.
“La cara del diablo” (2014), dirigida por Frank Pérez Garland (Un día sin sexo), tiene el mérito de adentrarse en los escenarios de nuestra Amazonía (con las exigencias de producción y logística que eso implica) y de recoger una leyenda de fuerte arraigo como es la historia del tunche. Y eso es todo lo que podemos rescatar. La cinta se limita a repetir una serie de secuencias del género sin mayor brío, originalidad, atrevimiento ni energía. La selva no se convierte en el escenario ominoso que imaginábamos ni la leyenda del tunche en el eje de una cinta terrorífica.

Un elenco joven que se desaprovecha por un flojo guion.
La trama gira en torno a un grupo de jóvenes en busca de diversión en la selva peruana y que será diezmado por una fuerza maligna. Hasta allí no es diferente a tantas cintas del género; solo cambiemos la selva por un bosque, un paraje desolado, una cabaña a las orillas de un lago, etc. El inicio nos presenta a Lucero (Vania Accinelliy a su padre (Paul Vega) antes del viaje, y nos adelanta un pasado oscuro que se cerrará al final de la historia. La corta escena adolece de un exceso de simplificación que se repite en un guion que copia los cánones del género sin éxito. Mucho mejor es la secuencia del grupo en el río rumbo al hospedaje. Es más, la película hubiese tenido un mejor efecto si empezaba con dicha escena, pues nos hubiese adentrado de lleno en el relato.

Las actuaciones son teatrales o de un nivel casi amateur.
Sin embargo, esta buena impresión (la secuencia en el río) decae rápidamente apenas llega el grupo a su destino. La aparición y la actuación tan solemne e impostada de Ismael Contreras como el administrador del hotel es casi una parodia. Lo cierto es que las actuaciones son en general de un nivel casi primerizo. Y es una lástima, porque se desperdicia la frescura y espontaneidad de un elenco joven. Los diálogos están llenos de clichés que hacen más obvio la simpleza del guión y las limitaciones interpretativas. El recuento de la relación entre los protagonistas se hace tan a la ligera y con tan poca convicción que no aporta mayor solidez a la historia.

Sin interés por desarrollar los personajes (en las cintas de terror basta un par de buenos detalles para hacerlo) ni por detenerse en parajes exóticos ni relatos que hubiesen enriquecido la historia, se pasa de inmediato a la seguidilla de muertes. El terror lo aporta una supuesta fuerza maligna que habita en la selva y otra que se anuncia en los sueños de Lucero con su madre (Vanessa Saba). Pero ni una ni otra funcionan. La primera porque nunca aparece en realidad y la segunda porque lo hace de una manera tan impostada y teatral que resta cualquier posibilidad de tensión. El relato del tunche contado por uno de los protagonistas en los primeros minutos tiene más efecto terrorífico que varias de las secuencias que siguen. Y eso es mucho decir.

Una buena escena que se pierde por falta de originalidad
Tal vez la mejor escena es la del bote que empieza a girar sobre sí mismo. Pero nuevamente la falta de creatividad echa a perder una secuencia que prometía más. Otra ocasión perdida es el rastro de sangre en la habitación vacía de Paola (Carla Arriola): la cinta pudo saltar al horror; e incluso al gore en el desenlace final con todos los cuerpos reunidos. Sin embargo, nada de eso ocurre. Si comparamos, Cementerio General (CementerioGeneral: el terror como negocio), con todas sus limitaciones, se esfuerza por ofrecer una historia mejor contada y estructurada.

En resumen, lo mejor de “La cara del diablo” es el intento por sumar una nueva película de género. Por lo demás, muestra un nivel casi amateur a nivel de guion y actuación. ¿La falta de oficio en el cine de terror puede usarse como justificación? 

La cinta pudo inclinarse por el horror e incluso el gore.
Las cintas de género pueden estar llenas de elementos reconocibles y esperables, pero es el talento de guionistas y directores lo que las hace memorables, desde aquellas que se sostienen en los estilos más tradicionales hasta las que se derivan a otros subgéneros. Bien por quienes apuestan por el cine nacional y las cintas de terror. Pero el entusiasmo y el interés del público que llena las salas se merecen mejores producciones. 

Cabe preguntarse si quienes se lanzan en este género están familiarizados, ya no digamos con cintas de terror clásicas, sino con el cine de horror japonés como la saga de “Ringu” de Hideo Nakata, “U-on” de Takashi Shimizu, o “Bakjwi” (2009) de Chan-wook Park; o siquiera con la versión de “La masacre de Texas" (The Texas Chainsaw Massacre, 2003) de Marcus Nispel. Hay tantos títulos solo en la última década que se podrían mencionar como “El descenso” (The descent, 2005) de Neil Marshall, o incluso la primera cinta de “Actividad Paranormal” (Paranormal Activity, 2007). 

"Bakjwi" de Chan-wook Park. Ejemplo de buen cine de terror.
Si no se está familiarizado con nada de ello ni se es un apasionado del género del thriller, del terror, el horror, el gore, con suerte se tomarán piezas de uno y otro lado. Y en ese caso, se necesita al menos un buen guionista, un buen director y buenos actores. 
El Conjuro” (The Conjuring, 2013), por ejemplo, es un modelo para armar que toma un poco de todos lados, pero tenía un guionista y un director habituados al género y un grupo de actores con oficio. Y a nuestro gusto, "El Conjuro" nos parece una cinta solo aceptable. Repetimos: bien por la apuesta de un cine nacional con cintas de género, pero nos merecemos mejores producciones. 




jueves, 24 de abril de 2014

Divergente: El inicio de otra trilogía

Divergente (Divergent, Neil Burger, 2014) es la adaptación cinematográfica del best seller de Verónica Roth. Considerando que no hemos podido leer la obra, comentaremos sólo lo visto en la película. Y en base a eso podemos decir que es una historia bastante simple pero que logra atrapar al espectador.

En Divergente nos encontramos con la ciudad de Chicago, 100 años después de una gran guerra, los dirigentes sobrevivientes han dividido la sociedad en cinco facciones que toman en cuenta la característica principal de cada ciudadano para asignarlo a uno de los cinco grupos. La película tiene el grana cierto de no ahondar demasiado en los detalles de la guerra (que sólo es mencionada) ni la historia de las facciones, sólo hay una breve descripción al inicio. Hay un grupo de personas que no tienen facción y hay otro grupo llamado los divergentes que son aquellos que tienen características que los sitúan en más de una facción. El personaje principal, Tris, pertenece a este último grupo, que se presenta como un peligro para el sistema de facciones y por lo tanto es perseguido.

Una Chicago post guerra
La película es ligera, no sientes su duración. El ritmo no decae, la acción va de menos a más, de la explicaciones introductorias a las escenas de acción que determinan el desenlace. Uno de sus grandes aciertos es su fotografía, existen planos abiertos que nos muestran claramente el estado actual de la ciudad y sus enormes murallas y planos más cerrados para mostrarnos las residencias de las facciones.

Muchas similitudes con
Los Juegos del Hambre
Pero no podemos evitar pensar que nos recuerda mucho a Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, Gary Ross, 2012), desconocemos si los libros en los que se basan ambas producciones sean similares en cuanto a contenido pero en lo que respecta a las películas, tienen muchas coincidencias. En ambas cintas tenemos una heroína, un mundo post guerra, una sociedad dividida, un villano con poder político y otros elementos bastante parecidos (mencionarlos sería dar demasiados detalles de la trama). Esto es obviamente beneficioso para esta película pues los fanáticos de Los Juegos del Hambre se sentirán identificados con esta nueva saga.

Shailene Woodley interpreta a Tris, la heroína de la cinta. Su actuación es bastante aceptable
Shailene Woodley
ya que interpreta muy bien las dudas y complicaciones por las que pasa el personaje, aunque debemos decir que está muy alejada del personaje fresco y cautivante que vimos en Los Descendientes (The Descendants, Alexander Payne, 2011) y no precisamente por la enorme diferencia entre ambos personajes, Shailene parece no tener mucho carisma y una cierta timidez que está presente en todo momento en su caracterización, su rostro parece reflejar más un sufrimiento interno que la sensación que la escena requiere, esto es evidente sobre todo en los momentos románticos o de mucha alegría. Quizás esto haya sido parte de la decisión que tomó la producción de The Amazing Spider-Man para eliminar su personaje, Mary Jane, de la segunda entrega. (Sirva esto como primera respuesta al post Los rostros de Shailene Woodley que mi buen amigo Fatman publicó en junio del año pasado luego de su osadía de publicar el post Las miradas de Emma Stone).


En resumen, la cinta es una buena y entretenida opción para ir al cine. Aunque debemos agregar que ya nos parece repetitiva e incluso molesta la actual costumbre de Hollywood de convertir todo en trilogías o tetralogías si consideramos la nada sana costumbre adicional de hacer que la última entrega se divida en dos partes.

miércoles, 23 de abril de 2014

Noé: Un enorme desacierto

Es muy difícil mencionar algo sobre una película acerca de un personaje bíblico sin comparar la historia con lo que está escrito en la Biblia, pero al ver Noé, la tarea es muy fácil.

Antes de seguir, quisiera dejar claro que Noé me ha parecido una de las peores películas que he podido ver en los últimos años, a continuación mencionaré algunas de las razones y algunos detalles que podrían malograr la película a aquel que aún no la ha visto, así que si ese es el caso, recomiendo que cesen aquí la lectura.

Lo primero que hay que tomar en cuenta es que Noé es una interpretación libre de la clásica historia bíblica acerca del diluvio universal y la figura del hombre que sobrevivió al mismo junto a su familia. Si tomamos en cuenta lo anterior, podemos entender el hecho de que la vestimenta de los personajes es totalmente diferente a lo que debería ser, pues es erróneo mostrar mujeres usando pantalones en la época en que vivió Noé. Pero ese es el menor de los detalles en esta película.

Si seguimos tomando en cuenta que es una versión libre también podemos entender que los hijos de Noé sean tan jóvenes y que ninguno tenga una esposa al momento de la construcción del arca. algo que es diferente a lo que cuenta la Biblia. Pero eso también es otro detalle menor en esta película.


Los ángeles caídos contribuyen
a ridiculizar la película
Lo que no puede entenderse ni siquiera con el pretexto de la versión libre y aún dejando de lado el tema bíblico o religioso es lo que sigue:

Primero. La presencia de esa especie de transformers de piedra que nos muestran indicando que son ángeles caídos que ayudan a Noé a construir el arca. Quizás la aparición de tan "curiosas" criaturas es para captar a espectadores jóvenes acostumbrados al cine de superhéroes, pero la verdad la presencia de estos personajes acerca el film a lo ridículo.

Ray Winstone como
el malo de la película
Segundo. Aparece un personaje "malo", un ser ruin y despreciable que sólo vela por sus propios intereses sin importarle los demás, un ser que hemos visto repetido una cantidad desesperante de veces en el cine de Hollywood. Este personaje nos hace recordar mucho a las películas de James Cameron post Terminator 2: Judgement Day, con malos completamente malos, sin matices, sólo eso: malos, que están ahí sólo para hacer la vida imposible de los héroes de turno. En Noé, existe un malo, uno que, como en las películas de Cameron, es casi indestructible, capaz de guiar a una multitud enardecida, enfrentarse a los transformers de piedra y sobrevivir a la llegada del diluvio e incluso entrar en el arca como un polizonte, además de manipular a uno de los hijos de Noé y alimentarse de los animales del arca sin importarle que son dos de cada especie. Este personaje sólo está ahí para ser malo, nada más, no hay mayor explicación de su presencia ni mayor utilidad excepto quizás para hacer más dramática la película, pero la pésima actuación de Ray Winstone, sus ridículos diálogos y sus poses exageradas hacen que el drama nunca aparezca.

Tercero. Hay un pésimo tratamiento del personaje de Noé, que inicia siendo un hombre duro y acaba siendo un viejo 
Un buen actor en un mal papel
borracho y desnudo tendido en la playa. Además pasa por etapas tan patéticas como convertirse en el loco religioso que no entiende los designios de su Creador y pretende matar a toda su familia, sin importar que está frente a niños e incluso deja morir a la pareja escogida de uno de sus hijos. Si bien Russell Crowe muestra cierto carácter en su interpretación, el personaje nos resulta tan inseguro de si mismo y de su misión que el carácter y dureza que muestra Crowe resulta hasta exagerado. Es chocante el hecho de que Noé decida acabar con su propia familia ante sus propias dudas e interpretaciones erróneas de su misión.


La sufrida familia 
Mención aparte está la participación de dos actrices reconocidas como Jennifer Connelly y Emma Watson cuyas actuaciones se acercan más a las telenovelas que a una película dramática respetable.

Las escenas del diluvio se pierden totalmente pues no se les da la importancia adecuada y más aún, el mismo diluvio pierde importancia debido a los complicados laberintos mentales a los que es sometido el personaje principal. El espectador deja de pensar en algo tan dramático como la muerte de millones de personas para pensar en lo malvado que resultó ser Noé.

Es muy difícil separar el aspecto bíblico en una película que tiene como personaje principal a uno de sus héroes, en ese sentido es admirable que se trate de presentar una versión libre del mismo, pero creo que tanto o más importante como establecer que es una versión libre es construir un guión adecuado, bien pensado y con mejor planteamiento, esto por lo menos asegura que el público no tenga ganas de pararse en medio de la película y retirarse de la sala, como fue en mi caso. No comprendemos entonces qué es lo que el director, Darren Aronofsky ha querido lograr.

Pero como ya lo hemos dicho antes, todo depende de sus gustos.



martes, 22 de abril de 2014

El Capitán y SHIELD

Si hay algo que se puede decir sobre Captain America: The Winter Soldier, segunda entrega cinematográfica del héroe de la Marvel, es que es una grata sorpresa. Y es que la película tiene varias cualidades que sus antecesoras, post Avengers, habían dejado de lado por completo.

La cinta se sostiene en un argumento sencillo pero bastante sólido, integrando intrigas y conspiraciones que terminan cambiando casi por completo el status quo del universo cinematográfico de la Marvel tal como lo conocíamos desde la primera entrega de Iron Man.


Enfrentamiento con Batroc
La puesta en escena ha sido muy bien lograda, las escenas de acción tienen una cuota de vértigo que sin embargo no llega a marear al espectador, las peleas están bien coreografiadas con movimientos certeros y dinámicos. Un acierto que ya habíamos notado en The Avengers es el uso moderado de los chistes fáciles, lo que es algo gratificante luego de ver Thor: The Dark World que en ciertos momentos se acercaba más a la comedia de situaciones televisiva que a una película.


Caída de un helicarrier
El argumento si bien se basa en una gran conspiración, es más bien simple ya que la misma es revelada en una única escena lo que podría hacernos pensar en algo demasiado básico, pero es justo eso lo más acertado en esta película, no estamos ante una de espías (aunque SHIELD sea una organización de espías) sino en una película de superhéroes donde intervienen espías y por ello la cuota de intriga y conspiración es la exacta, ni poco ni demasiado.

Creemos, eso sí, que el titulo debió ser distinto, ya que el Soldado de Invierno (Winter Soldier) si bien podría dar la impresión de ser el enemigo principal, es sólo parte del arsenal de enemigos al que se enfrenta el héroe, hemos encontrado hasta 5 villanos, si es que no se nos escapa alguno y el principal de ellos no es precisamente el que comparte el titulo, lo que es también otro acierto del guión.


Black Widow tiene su propia misión
Algo importante de resaltar es el hecho de que ni en Captain America: The First Avenger ni en The Avengers habíamos logrado ver el potencial real del Capitán America lo que sí se logra ver en esta entrega, aunque hay que considerar que la primera tiene el peso obligado de mostrarnos el origen del personaje y la segunda tiene otros protagonistas que también demandan tiempo en pantalla, esto permite lucirse relativamente poco al buen Capitán. En esta entrega por el contrario podemos ver las enormes cualidades de este héroe, capaz de correr a una velocidad sobrehumana, derrotar a varios enemigos a la vez aún en espacios muy reducidos y usando diversas técnicas de pelea, además de dominar completamente su escudo que le sirve perfectamente como arma y defensa. Hay tiempo incluso de mostrarnos las dudas, valores y el gran reto del personaje al tener que adaptarse a un mundo al que no conoce del todo, en ese aspecto creemos que Chris Evans cumple bastante bien su papel, no es casualidad que tenga contrato con la Marvel para tres películas más y que haya declarado lo feliz que se siente trabajando con ellos. Aunque al lado de otros grandes actores como Scarlett Johansson o Robert Redford, da la impresión de limitarse un poco.


Nick Fury
Otro acierto con el manejo de los personajes es el darle el tiempo necesario a Nick Fury (Samuel L. Jackson) para mostrar sus cualidades como espía, por fin lo vemos en acción realmente, enfrentando a enemigos en primera línea, incluso lo vemos vulnerable.


The Falcon
La introducción del personaje de Samuel Wilson, Falcon (Anthony Mackie) no es de las mejores, nos parece demasiado creer en la extrema casualidad de que el compañero de rutina de ejercicios matutinos de Steve Rogers sea justamente un veterano de guerra con las capacidades que Wilson muestra, aunque el personaje cumple con su rol de compañero del héroe.

Natasha Romanoff, Black Widow (Scarlett Johansson), a diferencia de anteriores entregas (Iron Man 2, The Avengers) nos muestra algunos aspectos adicionales de su personalidad, acá la veremos cometiendo errores, con dudas, decepciones y hasta miedo algo completamente alejado de la frialdad mostrada en The Avengers que le sirve incluso para enfrentar a todo un ejército invasor, en esta película vemos al personaje encarando situaciones para las que parece no estar preparada, cosa que resulta también bastante difícil de aceptar considerando lo visto en sus anteriores apariciones. Resulta curioso su empeño en buscarle novia al Capitán.

Robert Redford como Alexander Pierce cumple un rol más que adecuado como un alto cargo de SHIELD con gran manejo político. Es refrescante la naturalidad que muestra Redford para construir completamente un personaje en pocas escenas.

Los papeles secundarios colaboran con la historia, no son simples rellenos. Hay tres que sobresalen, Batroc (Georges St-Pierre), la agente 13 (Emily VanCamp) y Maria Hill (Cobie Smulders), el primero por enfrentarse sin el más mínimo temor al Capitán (y regalarnos una memorable pelea cuerpo a cuerpo con el héroe), la segunda por su inolvidable presentación y el valor que muestra ante una situación complicada (además de ser el futuro interés amoroso del héroe si nos basamos en el cómic) y la tercera por su corta y medida participación (otro acierto, no saturarnos de personajes que ya hemos visto antes sino mostrarlos en la medida necesaria para que colaboren con el guión). Es agradable ver actuaciones sencillas y supeditadas al guión.

En relación al cómic, se toman elementos de varias series regulares:

  • El personaje del Soldado de Invierno aparece en el volumen 5 de la serie regular del Capitán America, en la historia del mismo nombre creación del guionista Ed Brubaker.
  • La relación entre Hydra y SHIELD se muestra en la serie Secret Warriors (2009 - 2011), donde Nick Fury (el original) comanda un grupo de héroes en misiones secretas.
  • El Triskelión, la base central de SHIELD aparece por primera vez en la serie limitada The Ultimates (2002) creación del guionista Mark Millar. Esta serie es parte del llamado Universo Ultimate de la Marvel Comics.
  • El traje de Falcon se basa en el traje que aparece en el Universo Ultimate, se muestra por primera vez en la serie limitada Ultimate Nightmare (2004). Hay que dar las gracias de que no se base en el traje del universo regular de los cómics de la Marvel.
  • George Batroc es un enemigo regular del Capitán América, conocido como Batroc The Leaper. Aparece por primera vez en el número 75 del cómic Tales Of Suspense (1966) y es una creación del gran Stan Lee y otro grande, Jack Kirby.
  • Brock Rumlow, el otro agente de SHIELD que se muestra en la película, en los cómics es la verdadera identidad del villano Crossbones, quien es además un leal seguidor de Red Skull.
Debemos confesar que al saber que la película sería dirigida por Anthony y Joe Russo, tuvimos serias dudas de la calidad de la misma, considerando los anteriores trabajos de estos directores (la olvidable You, Me and Dupree y la prescindible comedia de televisión Community). Nos alegra comprobar que nos equivocamos.

Como ya es costumbre en estas producciones, veremos dos escenas post-créditos, una preparándonos para lo que será la segunda película de The Avengers y la otra mostrando algo más de Bucky Barnes.

Si desean ir al cine, esta película es una buena opción, aunque, como siempre decimos, todo depende de sus gustos.

lunes, 21 de abril de 2014

Requiem: Gabriel García Márquez

Confieso que no he leído tantos libros como he querido. Cuando era un niño se me ocurrió leer alguna de las obras que mi padre tenía en un viejo estante de madera. Recuerdo haber leído a Shakespeare, Julio César y Romeo y Julieta, recuerdo haber intentado entender esas obras, recuerdo tener un diccionario a mi lado y aún así no entender bien lo que decían esos señores, recuerdo haber pensado "¡qué rara forma de escribir!" y haberme preguntado "¿por qué cada parte tiene que decir el nombre de la persona que habla?". Me tomó tiempo entender que eso era teatro y que definitivamente Shakespeare no era una lectura para niños. Recuerdo haber leído los Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte de Horacio Quiroga y haberme espantado con las cosas que en ellos se describían. Recuerdo haber leído María de Jorge Issacs y haber pensado "!no puede haber algo más aburrido que esto¡". Recuerdo haber intentado leer Moby Dick de Herman Melville y haber abandonado la lectura porque simplemente parecía un ensayo sobre ballenas y no una novela. Recuerdo haber leído a Neruda, a Vallejo, a Ciro Alegría, recuerdo poesía, teatro y novela.

Un día, una persona me hizo llegar un libro grueso, de tapa dura y marrón, hojas muy blancas y delgadas, letra muy pequeña. Recuerdo haber pensado "¡esa letrita y es tan largo!", espantado. Sin embargo el titulo me llenó de intriga: Cien Años de Soledad. Sólo pensar en la posibilidad de que una persona pase 100 años en completa soledad, me llenaba de algún tipo de angustia, y me preguntaba qué se podría hacer en ese largo tiempo y estando solo.
Sólo por ese titulo empecé a leer ese libro que me parecía inmenso e interminable y fue así que empezó mi gran aventura:
Mucho tiempo después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar el día en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
¿Había alguna frase que capturara más el interés de un niño? Ahí estaba todo: la curiosidad por conocer algo nuevo, el vínculo con el padre y los recuerdos siempre presentes, aún en momentos tan horrendos como estar ante una muerte segura.

Y fue así que leí ese enorme libro. Me tomó semanas, no me fue fácil, tuve que releer varias partes para poder recordar detalles o simplemente porque me gustó lo que leí. Mucho tiempo después, ya en los años de secundaria en el colegio, mi profesora de literatura nos hizo leer aquella extraordinaria obra, y nos aconsejó que hiciéramos un árbol genealógico para poder entenderla, "¡qué pérdida de tiempo!" me decía, simplemente porque yo recordaba todo ese árbol genealógico sin necesidad de escribirlo, sólo por el hecho de que me había maravillado esa obra.

Durante años imaginé cómo podría ser Macondo, si sus calles tendrían o no asfalto, si sus casas tendrían más de dos pisos, y lo comparaba con muchos lugares que iba visitando. Durante años también me imaginé a Úrsula Iguarán como una mujer sumamente dura y fuerte, una viejecita capaz de hacer saltar de su sitio al más duro militar con sólo una palabra. Soñé con cómo podría ser el rostro de Remedios la Bella y qué tan caras podrían haber sido las sábanas que se llevó al cielo.

Cien Años de Soledad hizo algo más que hacerme soñar, ya nada parecía ser lo mismo, todo lo que leí después parecía no ser suficientemente bueno, me refugié en la ciencia ficción para sustituir en algo esa necesidad de leer algo excepcionalmente maravilloso, esperaba que Asimov o Clark pudieran darme algo parecido.

Por esos años, decidí conocer algo más del genio que me había dado Cien Años de Soledad y fue así que llegué a conocer a Eréndira y llegué a odiar a su terrible abuela, me apené por el destino trágico del amor de Florentino Ariza por Fermina Daza, aunque disfruté con sus aventuras mientras lograba abordar aquel mítico barco a través del río Magdalena, también me indigné con la muerte de Santiago Nassar.

Deliberadamente, nunca intenté conocer nada de la vida personal de aquel genio, nunca intenté saber si tenía hijos, si era casado, si seguía viviendo en Colombia. Siempre lo imaginé como un tipo con el que valía la pena tener una conversación y ese siempre fue mi anhelo, tener sólo 5 minutos frente a frente para arrancarle unas palabras, una respuesta a alguna pregunta, o para que me dijera si Macondo tenía calles asfaltadas.

El jueves 17 de abril me enteré de que ese anhelo no sería posible nunca pues aquel genio había partido ya, se había ido quizá buscando a Remedios la Bella o a navegar por siempre por algún río a bordo de un barco en un ir y venir constante.

Gabriel García Másquez ha partido, nos ha dejado y a pesar de que nunca supe nada de su vida, siento que lo conocí bastante bien, incluso no me es muy difícil imaginar como sería conversar con él, aunque se me hace difícil imaginar qué me diría.

Descansa en paz Gabo y gracias por hacerme soñar tantas veces.

Por mi parte, creo que es hora de volver a la librería.

lunes, 10 de marzo de 2014

300 Rise of an Empire: mejor de lo esperado

"300: Rise of an Empire" es una buena película de acción.
"300: Rise of an Empire" (2014) de Noam Murro (Smart People, 2008) es la continuación de la recordada “300” (2006) de Zack Snyder. Si un mérito tuvo la cinta de Snyder fue su propuesta visual, aunque las actuaciones y el ritmo narrativo quedaban relegados. El punto fuerte eran las secuencias de acción y las escenas tomadas del cómic de Frank Miller. La caracterización de los personajes, el tono violento de la historia y los diálogos eran una réplica del cómic. Snyder se aplicó en trasladar dicha esencia a un estilo visual que llenó los ojos del espectador.

La cinta narra las batallas marítimas de persas y atenienses.
Y así como “300” replicaba al cómic de Miller en contenido y estética, "300: Rise of an Empire" repite la puesta en escena de la primera cinta y el estilo de las escenas de acción. El resultado es una película que supera a la primera en fluidez y que visualmente es tan buena e incluso mejor que la original.

El director Noam Murro tiene el mérito de no complicarse con la tarea y seguir lo que hizo Zack Snyder en “300”. Por ello los defectos y virtudes de "300: Rise of an Empire" son en cierta forma los mismos que la primera cinta.

Sullivan Stapleton interpreta con solvencia a Temístocles.
A favor está un guion que aprovecha la historia del rey Leonidas (Gerard Butler) y su batalla en el paso de Las Termópilas frente al ejército de Jerjes (Rodrigo Santoro). La trama y los personajes de la primera cinta vuelven a aparecer para dar continuidad a esta nueva historia que se enriquece con todos los referentes anteriores. La necesidad de mostrar el origen y las motivaciones de Jerjes, así como las de Artemisia (Eva Green) en su odio hacia los griegos, permite que el personaje del rey Persa y el resto de su corte tengan mayores matices y detalles. Ya no estamos aquí frente a un ejército sin rostro ni caracteres del todo planos. La estética de los enfrentamientos en el mar es otro acierto.


Se conoce más de Jerjes y su séquito. Eva Green es Artemisia.
Algo que no nos agradó de "300” fue su poco desarrollo argumental y la pobre dirección de los actores, salvo por el personaje de Leonidas, que Gerard Butler supo caracterizar. Aunque visualmente no había nada que reprocharle a Zack Snyder, lo cierto es que las batallas se volvían repetitivas y la narración era casi monocorde. Las frases y el discurso épico de Frank Miller salvaban estos escollos. 


Felizmente, en "300: Rise of an Empire" el estilo narrativo y el uso de la voz en off se supedita a la historia y a la acción; además, el tono solemne, tan recargado en “300”, se aligera un poco y da más espacio a los diálogos y las actuaciones.

A favor: el uso de personajes y referentes de la primera cinta.
El resultado es una buena cinta de acción, mejor narrada que la original, entretenida y que dejará muy satisfechos a quienes disfrutaron de “300” y a quienes buscan pasar un buen rato. Las batallas llenan los ojos, la sangre abunda por doquier y se deja la opción para una tercera parte. Qué más se puede pedir.